La toxina botulínica tipo A, que se comercializa desde hace 20 años en España con el nombre de “Botox”, se conoce popularmente por su uso con fines estéticos para corregir arrugas de la piel pero, actualmente, hasta en el 98 por ciento de los casos se utiliza “para ayudar a la gente” a combatir diferentes enfermedades.

Así lo ha asegurado el jefe del Servicio de Urología del Hospital Nacional de Paraplégicos de Toledo, Manuel Esteban, durante un acto organizado por Allergan, una de las compañías farmacéuticas encargada de comercializar este producto, con motivo del 20 aniversario de su llegada a España.
Uno de los usos terapéuticos más extendidos del ‘Botox’ es precisamente una de las enfermedades urológicas más prevalentes, la incontinencia urinaria por vejiga hiperactiva, que en España afecta a 6,5 millones de españoles, a una de cada cinco mujeres y a la mitad de las personas de más de 65 años.

Y en el 98 por ciento de los casos, los pacientes no presentan ningún tipo de complicación o efecto adverso. “Es de lo mejorcito que ha aparecido en el campo de la Urología en los 10 últimos años”, ha aseverado.

Menos dolores de cabeza

Otra indicación recién aprobada por el Ministerio de Sanidad para el ‘Botox’ es para combatir la migraña crónica, aquella que provoca cefaleas más de 15 días al mes durante al menos tres meses y afecta al 2 por ciento de la población.

En estos casos, Sanidad ha autorizado este mismo año su uso preventivo después de que los ensayos clínicos hayan demostrado que puede reducir a la mitad el número de días con migraña en un 70 por ciento de los pacientes, según ha asegurado el director del Área de Neurociencias del Hospital Universitario Central de Asturias, Julio Pascual.

Además, ha añadido, también reduce las horas de dolor al día y permite el uso de medicamentos más suaves para combatir las crisis. “Aunque no cura la enfermedad, el tratamiento ha sido bien recibido por estos pacientes”, según este experto, ya que la enfermedad “destruye la calidad de vida” de quien la padece.

En estos casos, la frecuencia de uso y la dosis varía mucho en función de cada paciente pero los efectos suelen durar entre 3 y 6 meses.

También se usa en la mayoría de hospitales españoles para el tratamiento de la espasticidad que padecen las personas que han padecido un ictus o tienen parálisis cerebral, incluso en niños, según este experto.

Para estos pacientes, ha añadido el vicepresidente de la Federación Mundial de Rehabilitación Neurológica, Anthony Ward, ha reconocido que se trata de un fármaco que ha “cambiado la cara” a estas enfermedades y actualmente forma parte de cualquier proceso rehabilitador, ya que reduce el dolor y los espasmos musculares, al tiempo que mejora la función motora.

En el caso de los niños con parálisis cerebral, además, su recomienda su uso precoz, a los dos años, ya que así se puede retrasar e incluso evitar la cirugía ortopédica y se reduce el riesgo de que afecte a su desarrollo.

“Es el fármaco más seguro de todos los que usado”, ha reconocido este experto, que confía en que en los próximos años se sigan investigando otros posibles usos terapéuticos del ‘Botox’, sobre todo en aquellas patologías en que el dolor muscular es importante.