La hiperhidrosis o transpiración excesiva es una enfermedad caracterizada por una importante producción de sudor incontrolable de forma crónica, que no siempre es causada por temperaturas altas o situaciones de tensión.

A su vez, transpirar poco, problema conocido como hipohidrosis, o incluso no sudar nada (anhidrosis), supone también un gran problema para el ser humano, siendo de hecho mucho más peligroso para la salud, por no tener una cura ni medicación eficaz.

El cuerpo humano necesita transpirar, para liberar líquidos ricos en sales, y poder mantener de esta forma la temperatura corporal constante a 37 grados centígrados. En este proceso trabajan nuestras glándulas sudoríparas, localizadas sobre todo en las palmas de las manos, plantas de los pies, cráneo, rostro y axilas. Tenemos entre 2 y 4 millones de estas glándulas, que se dividen en ecrinas, cuya función es la de la termorregulación y se concentran en las palmas de las manos y plantas de los pies, y apocrinas, concentradas mayormente en zonas donde existe vello, como la región axilar. Éstas son las responsables de la producción de algunas secreciones que pueden generar el mal olor característico en algunos pacientes con problemas de sudoración.

La hiperhidrosis puede darse en diferentes niveles, pero a partir del Grado III de afectación para el paciente, resulta difícil de tolerar e interfiere continuamente en la actividad normal del afectado. La Hiperhidrosis primaria afecta a un 1% de la población y de ellas, el 40% tienen antecedentes familiares por lo que se la considera una enfermedad hereditaria.

Esto tiene una repercusión importante sobre su calidad de vida, pudiendo causar estrés emocional, miedo, vergüenza, incluso provocando fobia social por el miedo a exponer su problema en público.

Para tratar dicho problema, existen diversos métodos, siendo muy eficaz el tratamiento médico con Botox, que es una solución aplicable a axilas, palmas de las manos y plantas de los pies. La toxina botulínica tipo A, reduce la producción de sudor ya que consigue bloquear la función excesiva de las glándulas sudoríparas.

El tratamiento se realiza en 30 minutos aproximadamente, administrando pequeñas dosis de toxina en la zona a tratar, siempre por un médico especialista. El resultado se puede apreciar en un tiempo aproximado de entre 5 y 10 días.

Por tanto, la hiperhidrosis, aunque sea un problema molesto, puede tratarse de manera eficaz, para poder encontrar un equilibrio entre lo que el cuerpo necesita respecto a la transpiración, y las molestias del exceso de sudor.